| Bien
porque elijamos solo este destino para nuestro viaje, o como
complemento a un viaje por el pacífico, la mitad oeste de
Estados Unidos nos ofrece una oferta amplísima y variada,
que hace necesario mucho tiempo o varios viajes para poder
conocer la región con cierta profundidad. La ciudad de
entrada más frecuente es Los Ángeles o San Diego, en el estado de
California, aunque también es posible la entrada por
ciudades del interior, como Denver (Colorado), Salt Lake
City (Utah), Las Vegas (Nevada), Phenix (Arizona), etc,
realizando una escala en alguno de los estados del este.
La
ciudad más al sur de la costa oeste es San Diego, justo
en la frontera con la ciudad de Tijuana (México). San
Diego es una ciudad de gran atractivo turístico y que
atrae a miles de visitantes de todo el m undo. Cuenta con
muchas playas y pequeños pueblos cercanos, como La Joya,
realmente con encanto, repleto de galerías de arte y
pequeños restaurantes; también podemos encontrar a poca
distancia reservas naturales como Torrey Pines. En el
propia casco urbano hay numerosos puntos de interés, como
el museo de Navíos Históricos, el Old Town o la ciudad
antigua española, San Diego Zoo, Sea World uno de los
acuarios más importantes del mundo, Balboa Park, Littel
Italy, Gaslamp Quarter, USS Midway un portaaviones museo o
Mission Bay si lo que buscamos es practicar deportes
acuáticos, entre ellos el buceo, ya que los fondos
marinos de esta región son realmente interesantes y muy
peculiares. Y para los aficionados a las compras, las
posibilidades son inagotables.
Los Ángeles es una ciudad realmente inmensa, la segunda
mayor de Estados Unidos. Su nombre tiene como origen el del
pequeño pueblo español “Nuestra Señora Reina de los Ángeles"
y la estructura de la ciudad es realmente peculiar, ya que
no tienen un centro urbano, a semejanza de otras ciudades.
Si tiene una zona de finanzas, con grandes edificios, pero
realmente Los Ángeles está compuesto por diferentes
comunidades enlazadas por autopistas y carreteras. La más
popular es Hollywood, en donde se ubican numerosos estudios
cinematográficos. En la costa Malibú, Venice Beach y Santa
Mónica son los más interesantes, aunque no hay que dejar de
visitar Chinatown, Koreatown.
Siguiendo la costa, tanto en dirección sur hasta San
Diego, como dirección norte hasta San Francisco,
encontraremos un vello paisaje, con playas y acantilados,
salpicado de pequeños pueblos como Carmel o San Simeón.
Mientras que San Diego se presenta como una gran ciudad
americana, muy interesante, San Francisco se asemeja más a
las ciudades europeas, más tranquila y relajada. Fundada en
1776, con la llegar de fray Junípero Serra, no mantiene
demasiados recuerdos de esta etapa para ser visitados. Los
principales puntos de atracción son el puente Golden Gate,
la antigua prisión de Alcatraz, el embarcadero de
Fisherman´s Wharf, Chinatown y por supuesto los paseos en
tranvía de cable. Aunque simplemente pasear por los
diferentes barrios de la ciudad, recorriendo pequeños
locales, plaza, jardines y monumentos, es sumamente
interesante.
Ya en el interior, en el vecino estado de Nevada se
encuentra otra de las ciudades más visitadas, y sin duda
alguna la más peculiar de todo el país: Las Vegas. Desde
1905 hasta nuestros días la ciudad ha experimentado muchos
cambios, algunos de ellos realmente impactantes. En la
actualidad la imagen de la ciudad es la de una gran sala de
juego y parque temático, de lo más pintoresco. Los grandes
hoteles acogen infinidad de casinos, que es la línea
conductora de todo lo demás, y junto a estos han proliferado
espectáculos musicales, shows de todo tipo y lo más curioso,
cada uno de estos hoteles se ha especializado en un tema.
Podremos pasear en góndola por los canales interiores y
exteriores del hotel Venetian, contemplando replicas del
Campanile o el Palacio de los Dux; el Treasure Island nos
transportará al mundo de los piratas, incluidas batallas en
vivo con galeones; en el París encontraremos todos los
rincones más típicos de la capital francesa, incluida una
Torre Eiffel de 140 m. de altura; en el interior de la gran
pirámide del Luxor pasearemos entre replicas de monumentos
faraónicos, incluido en sarcófago de oro de Tutankamon; el
Aladdin replica los ambientes de las mil y una noches,
aunque la huella de Elvis Presley queda también patente. Una
larga lista de hoteles – espectáculo, con una mezcla difícil
de definir, pero sin duda curiosa.
Pero pese al interés de las ciudades, sin duda alguna los
Parques Nacionales, Reservas Naturales y Territorios Indios,
son el principal atractivo de la región. Estados como Utah,
Colorado, Arizona, Nuevo México, California, Washington,
Montana o Wyoming encierran auténticas maravillas naturales,
de lo más diverso, y muy accesibles para el visitante.
En
California destaca el P.N. de Yosemite, un impresionante
valle cubierto de bosque y flanqueado por cascadas y
majestuosas paredes de granito, con más de 1.000 m. de
altura, y de fama mundial entre los escaladores. De
entre todas ellas, El Capitán. A lo largo del parque
visitaremos lagos, ríos, desfiladeros y cumbres,
pudiendo también contemplar animales salvajes, desde
aves a osos y ciervos. En sus bosques tendremos
oportunidad de sorprendernos con la grandiosidad de las
sequoias, árboles centenarios gigantes de casi 100 m. de
altura.
Abandonando California, en dirección este, y tras
atravesar las montañas, entraremos en otro mundo, cuya
puerta es Death Valley, un mundo desértico, con sinuosas
dunas, batido por las tormentas de arena y a 85 m. bajo
el nivel del mar. Este tórrido y árido valle, de 200 Km.
nos conduce hasta Las Vegas, un gran neón en medio de la
nada, para seguir camino por Arizona hasta uno de los
más impresionantes paisajes: el Gran Cañón del Colorado.
Con una longitud de 446 Km. y una anchura de hasta 16
Km., es uno de los Parques Nacionales más visitados.
Podemos limitarnos a pasear por su borde sur,
disfrutando de paisajes únicos, descender hasta los
rincones más profundos, 1.500 m. más bajo, hacer rafting
por sus rápidos o sobrevolarlo en helicóptero, en
definitiva un amplio e interesante catálogo de
alternativas.
Continuando
por el estado de Arizona, podemos recorrer la legendaria
Ruta 66 o salirnos por caminos más al sur, que nos
conducirán a interesantes lugares, como Wuoarki (ruinas
de un poblado sinagua del siglo XII), el Castillo de
Montezuma, las formaciones rocosas de Chiricahua o la
misión de San Xavier, cerca de Tucson. Muchos de estos
nombres nos recuerdan películas o relatos del “salvaje
oeste”, y sin duda alguna el más mítico es Tombstone,
famoso por el legendario duelo de OK Corral. Continuando
en el mismo estado, pero en su extremo noreste, justo en
la confluencia de Arizona con Utah, N. México y
Colorado, en el lugar conocido como las Cuatro Esquinas,
se localiza Monumenta Valley. El valle no es Parque
Nacional, ya que es Reserva de los Indios Navajo, pero
es uno de los paisajes más representativos de Estados
Unidos. Sus montículos rocosos o buttes tienen nombres
propios y son realmente majestuosos. Una buena
oportunidad para ver la actual forma de vida de este
pueblo, casi exterminado, y al mismo tiempo
transportarnos al decorado natural de numerosos clásicos
del cine. A escasa distancia, encontramos el Cañón
Chelly, en donde contemplar ruinas de los pueblos
anasazi, (S XII-XIV) .
Restos arqueológicos similares, pero de mayor
importancia, los encontraremos en Colorado, destacando
entre estos el Cañón de Chaco y el Parque Nacional Mesa
Verde, siendo este último el más claro e impresionante
exponente de la cultura anasazi.
En
el estado de Utah, podemos visitar una larga lista de
Parques y Reservas Nacionales. Los mas destacados son:
Arches, con impresionantes formaciones rocosas entre las
que destacan más de 80 arcos de piedra, de dimensiones
monumentales; Canyonland, interesante cañón, que nos
puede recordar mucho al del Colorado, más pequeño y con
la ventaja de que encontraremos muy poca gente; Bryce
Canyon, famoso por sus agujas de roca, conocidas como
boodoos.; Glen Canyon, con el gran lago Powell y el
cañón Antelope, de estrechas dimensiones y en donde la
naturaleza parece haber esculpido una de sus más sutiles
obras.
Nuevo México presenta una variada oferta para el
visitante, en la que predominan los temas culturales,
con un importante protagonismo hispano. Santa Fe es el
más claro exponente. Las culturas indígenas también
están bien representadas, a lo largo del Río Grande y
junto al Río Pecos podremos visitar un lugar muy
pintoresco llamado Roswell, en donde todo – incluido su
museo – respira aires de alienígenas y ovnis.

Y pasando del sur al norte, en el estado de Wyoming,
alcanzamos el Parque Nacional más famoso de Estados Unidos:
Yellowstone. A diferencia de los parques de Arizona o Utah,
en donde la piedra roja y la arena dominan el paisaje,
Yellowstone es una explosión de verdor, agua y montañas, que
se extienden sobre casi 9.000 Km² . Este es un lugar
perfecto para la contemplación de vida salvaje, con mucha
diversidad de aves y mamíferos, siendo estos los más
buscados. Destacan especialmente los bisontes, alces, lobos,
osos grizzly y osos negros. Otro de los atractivos del
parque es que se localiza en un punto de gran importancia
geotérmica y dentro de su perímetro se tienen localizados
unos 10.000 geysers, de entre todos ellos el más conocido es
Old Faithful, que erupciona cada 79 minutos.
Y para completar nuestra visita, el Parque Nacional de Grand
Teton, al sur de Yellowstone, o cualquiera de los múltiples
espacios naturales del estado de Washington, entre los que
destacan Olympic, Mount Rainier y North Cascades, pueden
hacer perfecto nuestro viaje. |