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Lo primero que nos llama la atención, cuando optamos por viajar a Isla
Guadalupe, es que en este destino todo es diferente y peculiar, algo que le da
un valor añadido a la experiencia que viviremos.
La
aventura suele comenzar en la ciudad de San Diego, muy interesante
para visitar y para bucear en sus bosques de kelp, desde donde se parte con
destino a México, cruzando el paso fronterizo con Tijuana - la frontera más
transitada del planeta - para continuar rumbo a Ensenada, en la costa
pacífica de Baja California Norte. Este será el puerto de embarque para iniciar
una singladura de un día hasta Isla Guadalupe, nuestro destino final. La
Isla Guadalupe tiene un aspecto desolador, con poca vegetación, pero de gran
belleza; sus grandes farallones de roja roca volcánica se precipitan a un mar
azul intenso.
Las
jornadas de buceo comienzan prácticamente al amanecer,
ya que hay que sacar el máximo partido a las 12 horas
de sol. En la operativa se cuenta con un conjunto de
jaulas de diferentes características, todas ellas de
gran tamaño (capacidad para 3 - 4 personas) y pensadas
para poder hacer cómodamente fotografía o video. Las
primeras se encuentran fijadas a la popa del barco, con
un arco de visión perfecto de entre 180 y 270º, sin
contar la zona inferior, a través de la cual contaremos
con otra zona de interés. La parte superior de estas
jaulas está prácticamente a ras de agua, por lo tanto
los buceadores se encuentran en una profundidad máxima
de 2 m. recibiendo suministro de aire a través de
narguile o lo que es lo mismo un larguísimo latiguillo
conectado a una batería de botellas en
superficie. Esto supone que no tenemos que
utilizar botellas, ni chaleco ni aletas, únicamente un
simple atalaje de plomos para que podamos estar
cómodamente estables y sumergidos en la
jaula.
En
ocasiones se dispone también de una jaula alejada de la
embarcación, unos 5 o 6 metros. Este tipo de jaula
está sustentada por una grúa y tras introducirse los
buceadores en ella es apartada de la embarcación,
manteniéndose igual que las anteriores a ras de
agua. La diferencia fundamental en esta modalidad
es que dispondremos de 360º de visión periférica. El
suministro de aire, igualmente se realiza a través de
narguile. Como realmente estamos a muy poca profundidad,
tanto las jaulas de popa como la alejada de la
embarcación son aptas para buceadores y no buceadores,
ya que estos podrían estar en el interior haciendo
snorlkeling.
La
tercera y última modalidad, y posiblemente la que más
atrae a todo el mundo, está limitada únicamente a
buceadores titulados, dado que estas jaulas descienden
hasta 15 metros de profundidad. Se pueden instalar
varias y en cotas diferentes. Dichas jaulas cuentan con
un sofisticado sistema de tanques de aire, que le hacen
funcionar como un pequeño submarino, controlando
perfectamente descenso y ascenso, y son
"pilotadas" por un divemaster del barco, todos
ellos de gran experiencia en este tipo de operativa.
Independientemente de lo anterior cuentan con un cable de acero de seguridad y
un suministro directoi de aire a los buceadores desde superficie, contando
también con botellas de seguridad en el interior. Con
esta posibilidad de descender varios metros, se tiene la
opción de contemplar a los tiburones blancos desde una
perspectiva diferente y el comportamiento de esto es
también distinto a los encuentros en superficie.
A
lo largo del día la adrenalina está garantizada, ya
que los encuentros son realmente impactantes. Desde
contemplar a los tiburones mientras descansamos en
cubierta hasta las envestidas mas feroces que podamos
imaginar. La claridad de las agua en esta isla
contribuye a que la vivencia sea más apasionante, ya
que suele oscilar entre 25 y 40 metros. Podremos ver a
los tiburones a gran distancia y disfrutar con sus
rápidas aproximaciones, aunque en otras ocasiones
merodearán lentamente, incluso 4 o 5 ejemplares al
mismo tiempo, hasta que esos paseos termine a escasos
centímetros de nuestras jaulas, incluso llegando a
establecer contacto físico con ellas.
Este
buceo resulta realmente hipnótico y en ocasiones no
somos conscientes de que han trascurrido 3 o 4 horas
desde que nos metimos en la jaula y nos sorprende una
llamada del divemaster porque es la hora de
comer. Al mismo tiempo, las charlas con el personal de
abordo y libros nos permitirán
ir aprendiendo mucho sobre estos grandes depredadores,
haciendo que cada encuentro sea más enriquecedor,
aprenderemos a identificarlos, y algunos de ellos nos
terminarán siendo familiares. También veremos como se
"miden" entre ellos, estableciendo de esta
forma una clara y simple jerarquía.
En resumen, la experiencia en Isla Guadalupe no defrauda
a nadie, y en todos los casos las inmersiones sobrepasan
las expectativas que podríamos tener de antemano.
Animales que pueden superar los 6 metros de tamaño,
avistamientos permanentes y en ocasiones de varios
tiburones simultáneamente, saltos, capturas de presas,
etc. A esto podemos sumar las visitas a las colonias de
elefantes marinos, presas predilectas de estos escualos.
Un
sueño hecho realidad para la inmensa mayoría de
personas que admiran a estos depredadores marinos.
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