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La
jornada de snorkeling
comienza pronto, y normalmente la localización de las ballenas no requiere de
mucho tiempo, ya que son abundantes y en ocasiones las podemos encontrar
descansando a escasos metros de la bocana del puerto. Con las pequeñas barcas a
motor, que se utilizan para estas salidas, se alcanza rápida su posición y
siguiendo las instrucciones del guía, el grupo se va zambullendo lentamente,
para no hacer mucho ruido y asustar a las ballenas.
Si
nuestra visita se produce en las primeras semanas de la temporada, lo normal es
que no se hayan producido nacimientos, y tanto hembras como machos pasen largos
periodos descansando en el fondo, que no suele superar los 20 metros de
profundidad. La excelente visibilidad nos permitirá contemplar perfectamente
a estos enormes animales, cuyo cuerpo oscuro resalta con la arena blanca del
fondo, pero cada 10 o 15 minutos, las ballenas – en grupos de 2 y 3
ejemplares-, ascienden a respirar y ese es el mejor momento para estar junto a
ellas.
En
otros momentos de la jornada, los machos están mucho más activos, y compiten entre sí
por las hembras que están receptivas para el apareamiento. Es muy frecuente ver a dos
grandes machos dando
saltos espectaculares, sacando casi la totalidad del cuerpo fuera del agua, mientras en el fondo les observa una hembra.
Las evoluciones de los machos, tanto en la superficie como bajo el agua,
son realmente asombrosos, y la rapidez de movimientos parecen imposibles en
un animal de 35.000 kilos y 14 metros de largo.
Los
nacimientos se suelen producir, aunque no con toda certeza, a mediados de
Agosto, y en los primeros días las hembras están muy recelosas y protectoras,
lo que hace más difícil la aproximación, pero pasados unos días, las crías
está muy activas, y como cualquier cachorro con muchas ganas de jugar. Estos
pueden ser los encuentros más gratificantes, ya que los recién nacidos
realizan apneas muy cortas, y sus desplazamientos son más lentos que los de un
adulto, condicionando a su madre a seguir su ritmo. Si nuestra aproximación es
pausada y ordenada, seguro que estaremos largo rato con la familia de ballenas,
y muy, muy cerca, ya que la curiosidad de los jóvenes hace que sean ellos los
que se acerquen a contemplarnos.
Independientemente
de los nacimientos, los machos suelen mantener una actividad mayor, y aunque no
tengan hembras cerca, suelen competir entre ellos, formando grupos de 4 a 6
ejemplares, sacando sus aletas y colas fuera del agua, y en ocasiones
golpeándose entre sí.
Invertir
tiempo en volar a las Australes del Sur y visitar Rurutu
nos puede deparar momentos, que antes del viaje, podrían parecer reservados a los
científicos o expedicionarios de famosas revistas o televisiones. Una vivencia muy
recomendable y apta para todos los públicos, ya que no se requiere ningún titulo de
buceo, ni una buena forma física . Desde niños a adultos, todos pueden
participar; solo se requieren gafas, aletas, tubo y ganas de convivir unos días
con las ballenas.
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